Novedades certificado energético 2030

¿Qué cambia con el certificado energético en 2030? Lo que necesitas saber si tienes una vivienda

Hasta ahora, el certificado energético era un documento que mucha gente pasaba por alto al vender o alquilar su vivienda. Pero la Unión Europea ha decidido ponerle fecha de caducidad a los edificios ineficientes, y a partir de 2030 será obligatorio cumplir ciertos niveles para poder poner una vivienda en el mercado.

¿Tienes una casa, piso o propiedad que piensas vender o alquilar algún día? En Wolo te explicamos qué va a pasar, cómo te afecta y qué puedes hacer desde ya para evitar sustos de última hora.

¿Qué exige la nueva normativa europea con respecto a la eficiencia energética?

En 2023, la Unión Europea aprobó la reforma de la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), con el objetivo de reducir emisiones, fomentar el ahorro y modernizar el parque de viviendas, que en muchos países —España incluida— está muy envejecido.

El calendario, que será de obligado cumplimiento, es como sigue:

Edificios de nueva construcción

  • Desde el 1 de enero de 2026, los edificios de nueva construcción públicos o usados por administraciones públicas deben ser cero emisiones.
  • Desde el 1 de enero de 2028, los edificios de nueva construcción no públicos deben ser cero emisiones, tanto si son residenciales como si no.

Edificios existentes

  • Edificios públicos: deberán tener una clasificación mínima de E a partir de 2027, y de D a partir de 2030.
  • Edificios privados no residenciales: mismos requisitos que los anteriores.
  • Edificios privados residenciales: deberán tener una clasificación mínima de E a partir de 2030, y de D a partir de 2033.

Esto afecta directamente a millones de viviendas construidas años atrás, muchas de las cuales tienen actualmente calificaciones F o G. Si no se adaptan a las nuevas medidas, no podrán salir legalmente al mercado.

¿Cuándo entra en vigor el nuevo certificado energético?

Aunque la directiva ya ha sido aprobada a nivel europeo, los estados miembros —incluido España— tienen un plazo para adaptarla a sus leyes nacionales (lo que se conoce como “transposición”). Este proceso puede llevar entre 1 y 2 años, pero los plazos de 2030 y 2033 ya están marcados y no cambiarán.

Esto significa que, aunque ahora no notes ningún cambio, en unos años será obligatorio haber hecho los deberes. Y cuanto antes empieces, más fácil y económico será cumplir con los requisitos.

¿Qué beneficios tiene tener una buena calificación energética?

Además de cumplir con la normativa, mejorar la eficiencia energética de tu vivienda tiene ventajas muy concretas, tanto si vives en ella como si planeas venderla o alquilarla:

Aumenta el valor de tu propiedad

Las viviendas con mejor calificación energética se venden mejor y más rápido. Cada letra de mejora en el certificado puede suponer un incremento del 1 al 4 % en el valor de venta, especialmente en zonas donde el frío o el calor obligan a un uso más constante de calefacción o aire acondicionado.

Ahorro económico mes a mes

Una vivienda eficiente consume menos energía para mantener el confort. Esto se traduce en facturas más bajas en electricidad, calefacción o climatización. A lo largo del año, el ahorro puede ser de cientos de euros, especialmente si el aislamiento, la ventilación y los sistemas de climatización están bien optimizados.

Más sostenibilidad y menos emisiones

Cada mejora que haces en tu vivienda (ventanas de doble acristalamiento, placas solares, calderas eficientes…) contribuye a reducir la huella ecológica. Además, los compradores y arrendatarios están cada vez más concienciados y valoran viviendas respetuosas con el medio ambiente.

¿Qué puedes hacer ahora si tu casa no cumple la nueva normativa?

No hace falta esperar a 2029 para empezar a actuar. Si tu vivienda tiene una calificación energética baja (F o G, por ejemplo), puedes prepararte con tiempo y tranquilidad. Aquí tienes algunos pasos que debes seguir:

1. Solicita o revisa tu certificado energético actual

Si no lo tienes, deberías hacerlo cuanto antes. Es obligatorio para vender o alquilar cualquier inmueble, y su precio ronda entre 90 y 150 €. El técnico certificador evaluará aspectos como el aislamiento, las ventanas, los sistemas de calefacción, iluminación o refrigeración, y te asignará una letra entre la A (más eficiente) y la G (menos eficiente).

Este diagnóstico también incluirá recomendaciones para mejorar la calificación, lo cual es un excelente punto de partida.

2. Empieza por las reformas más efectivas

No necesitas una reforma integral de la vivienda. Hay mejoras que tienen un gran impacto sin arruinarte, como:
  • Sustituir ventanas antiguas por otras con rotura de puente térmico.
  • Aislar techos o paredes interiores.
  • Instalar sistemas de calefacción eficientes (aerotermia, calderas de condensación, etc.).
  • Incorporar termostatos inteligentes o detectores de presencia para la iluminación.
  • Sustituir bombillas por LED de bajo consumo.

Estas medidas pueden ayudarte a subir una o dos letras en el certificado energético, acercándote al cumplimiento de la normativa.

¿Y si no quiero reformar?

Si planeas vender tu casa antes de 2030 y no vas a hacer mejoras, no hay ninguna obligación inmediata. Pero ojo: el mercado se está moviendo, y cada vez más compradores piden buena eficiencia energética. Una casa con una calificación F o G puede ser más difícil de vender, o solo hacerlo con importantes rebajas de precio.

Además, en 2030, si la vivienda no cumple con la letra E, simplemente no podrá legalmente venderse ni alquilarse. Así que tarde o temprano, tendrás que enfrentarte a ello.

El futuro pasa por casas más eficientes

La nueva normativa europea no es un capricho. Busca mejorar la calidad de vida en los hogares, reducir la dependencia energética y proteger el planeta. Pero también abre una oportunidad para los propietarios: quien actúe a tiempo podrá revalorizar su vivienda, ahorrar cada mes y evitar complicaciones legales en unos años.

Si tienes una vivienda con baja eficiencia, no lo veas como una amenaza. Míralo como una ocasión para mejorar su valor y prepararte para el futuro.

Con las ayudas públicas disponibles, las reformas que puedes aplicar y un mercado cada vez más exigente, anticiparse es la decisión más acertada.

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